Pantallas encendidas todo el día
Este motivo de consultas se convierte en un tema bastante fre_cuente, cada vez más, no porque se usen más las pantallas, sino porque hay muchos padres y madres que hasta este ciclo de tiempo, no se lo habían cuestionado honestamente.
Oh mamá y papá, os aviso que mi enfoque al respecto quizás es solamente el ejercicio que llamo: Me miro en el espejo.
Nota: este artículo lo estoy escribiendo y tú lo estás leyendo delante de una pantalla.
Veamos algunas imágenes que he recopilado desde internet:
Os pido:
– Observarlas
– Prestar atención a quiénes aparecen portando los objetos con pantallas
– Pensar un instante cada imagen a que escena de vuestra vida cotidiana os acerca

Responderos luego de esta observación pausada, en cada imagen anterior, la siguiente pregunta:
¿ Son los niños, los jóvenes y los menores de 25 años los res_ponsables de la pérdida de límites en el uso de dispositivos digitales?
Si estás de acuerdo conmigo en que el uso abusivo de dispositivos digitales se ha convertido en un estigma social que se hace re_caer sobre la des_valorización de los niños y jóvenes, continuamos.
Respiremos, yo inspiro y expiro profundamente, porque el tema que tratamos es también de difícil gestión aparente.
Sin juzgarnos, sin juzgar, sin valorar, expongo.
Los ordenadores, computadoras, portátiles, laptops, celulares, móviles, consolas de videojuegos, y tantos dispositivos con pantallas que conozcas, estén diseminados de una forma global, ha sido con la colaboración de todos.
Como madres y padres, como abuelos y abuelas, como tíos y tías, todos somos usuarios de ellos y estamos, al igual que los más jóvenes, más o menos pendientes de avisos, mensajes, correos electrónicos, y más…mucho más.
No ayuda el modelo: haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.
Cada dispositivo que tienen, se lo proveemos los padres y las madres, desde nuestra aceptación y elaboración, desde los motivos más disímiles y similares, desde nuestras creencias…lo hemos hecho nosotros, no ellos.
He sido testigo durante mucho tiempo, de grupos enteros que, por ejemplo, llegan al restaurante y los adultos entregan a cada niño que les acompaña una tablet o un móvil, observando además que los niños son sentados todos juntos en un lado de la mesa, mientras que los adultos quedan al otro lado de la misma, sosteniendo conversaciones mientras disfrutan de la bebida y la comida. Los niños, sin embargo, comen delante de las pantallas.
Entonces, ¿ qué vamos a decir luego cuando esos niños sean un poco mayores ? Les abandonamos en la pregunta: ¿Quieres dejar ya de mirar la pantalla? Re_flexionemos.
Por otro lado, los adultos nos entregamos el derecho de com_prender nuestra permanencia en las pantallas porque “valoramos” (Valorar: es dar o quitar valor a un hecho. O lo que es lo mismo, aplicarle enjuiciamiento y sentencia de criterios. Eso nos aleja de la solución desde el Amor) que es necesario para nosotros estar pendientes de los mensajes, de los correos, de los grupos, o de lo que nos interese.
Ellos también sienten que lo que les atrae a la pantalla es “necesario” e importante para ellos.
¿Qué hacer?
Recomiendo en este caso el ejercicio de mirarnos en el espejo. Los hijos desencadenan la más exigente imitación de lo que mostramos para ellos en cada momento.
Si realmente deseamos que nuestros hijos dejen de estar ausentes, para solamente existir en la virtualidad de las pantallas, es nuestro ejemplo (nuestro campo de vibración) el que más va a colaborar en ello.
Crear un nuevo hábito, es progresivo. Si poco a poco vamos vibrando (no es lo mismo vibrar que decir) en aplazar la necesidad impulsiva de mirar nuestras pantallas, ellos van recibiendo esa vibración y van colaborando, como siempre hacen, con el clan al que pertenecen.
Y de pertenecer también hay mucho en todo esto. Muchos miembros del entorno están atentos a lo que sucede en una pantalla (como tú también lo haces) porque el consciente colectivo “exige” que sepamos del manejo y de la presencia digital en algunos entornos…se generan situaciones de id_entidad en lo externo, en las que muchos creen sentir la necesidad de estar para pertenecer.
Permítete transitar junto a ellos los motivos que ahora nos modifican nuestra posición inicial, le decimos la verdad, le contamos lo a_prendido.
Si por ejemplo, has experimentado en ti el daño físico por la postura que se asume delante de las pantallas o el deterioro de la visión natural inherente al uso de los dispositivos móviles, cuéntale esto a tus hijos y cuéntales también que has comprobado que es por el uso abusivo del móvil. Les entregas entonces, desde el ejemplo:
- Que ellos no están solos en esto
- Que lo que les pasa no les ocurre solamente a ellos
- Que a tú también lo transitaste y tuviste que tras_cenderlo hasta tomar la decisión de apartarte de ello para pro_curarte mejor bienestar físico.
O si por ejemplo has estado en las redes sociales y tu experiencia ha sido que en ellas solo recoges victimismo, o burlas y has decidido salirte de ellas, cuéntaselo tal cual ha sido, la mayor receptividad se encuentra cuando somos honestos.
Si consideras que sí te gusta usar los dispositivos móviles, pero en un entorno profesional que forma parte de tu empleo para recibir el sustento, también eso puedes contarlo a tus hijos.
Se trata, como en cada cosa, de re_encontrarte para re_nacer en una nueva mirada desde la ternura que sientes hacia ellos.
Desde el Amor, no busquemos culpas, no enjuiciemos a nadie, ni a nosotros mismos. Hemos sido, hemos hecho y hemos tomado las decisiones que hemos concebido oportunamente correctas y adecuadas en cada momento. Los niños también!
Permitamos y acompañemos para que el uso de las pantallas sea un punto de crecimiento, de aprendizajes, otra parte del Kmino que por alguna razón debemos transitar. Si estamos aquí delante de las pantallas, es porque estamos preparados y capacitados para darle la vuelta a las ruedas y que giren a favor del bienestar y la dicha. Somos magos creadores, con la capacidad innata de convertirlo todo en Amor.
Permitamos a los hijos el uso de estos dispositivos, sin poner en ellos el miedo o la culpa, vibrando en una actitud completamente coherente con el mensaje que le queremos transmitir. Contarle en cada caso vuestra re_flexión, vuestro propio Kmino, vuestro sentir más honesto, en este respecto.
Te lo cuento como lo he vivido. Te ofrezco puntos desde dónde re_encontrarte, porque tú ya eres suficientemente capaz de gestionarlo todo..
XPLORERD